10 decisiones que me ayudaron a viajar en coche con mi bebé

Todos hemos oído historias sobre bebés que no conciliaban el sueño hasta que sus papás los subían en el coche y  daban una vuelta a la manzana, o niños que todavía se duermen nada más sentarlos en la sillita. Pero a muchos les sigue extrañando oír que hay bebés que odian ir en el coche. Desde que nació S de Sinosuke he oído cosas como “Será el único al que no le gusta el coche porque a los bebés les encanta”, o “Nunca había oído cosa igual” en boca de personas a las que les contaba mis problemas para viajar con él por corto que fuera el trayecto. Pero lo cierto es que entre mi círculo de amigos cada vez oigo más casos de Car-Seat Hater Babies.

De manera intuitiva pensé que para que un bebé estuviera tranquilo en la sillita del coche bastaría con asegurarse antes de que todas sus necesidades básicas estuvieran cubiertas: que no tuviera sueño, hambre, frío o calor, que se sintiera cómodo con el pañal limpio y seco y, si estaba en un periodo sensible al movimiento, que se hubiera movido libremente al menos 10 minutos antes de tener que ponerle los arneses que le inmovilizan el la sillita. Ahora pienso que esto es esencial, pero no suficiente.

El primer viaje en coche con S de Sinosuke fue el que hicimos del hospital a casa. Apenas 20 minutos, pero no dejó de llorar, gritar y patalear ni un segundo, y nada de lo que hice para tratar de calmarle sirvió. Después de esa experiencia fuimos haciendo pequeños trayectos progresivamente más largos, hasta alcanzar muy poco a poco el Madrid-Alicante, pero no fue fácil. Estas son las decisiones que más me ayudaron a viajar en calma con mi bebé:

  1. Contarle lo que vamos a hacer. Es muy sencillo, y parece evidente, pero es algo que no siempre hacemos y a mí me parece esencial. Parte de la intención de tratar a los niños con respeto, con el mismo respeto que merece un adulto. Igual que de buenas a primeras no cogemos a nuestra pareja o nuestra madre, la subimos en el coche y nos la llevamos al supermercado sin decírselo antes ni tenerle en cuenta, estaría bien no hacerlo tampoco con el bebé. Porque tampoco le sienta bien, también se siente manipulado. Y aunque a algunos pueda parecerles una tontería, los bebés, como todo el mundo, sienten que les tenemos en cuenta cuando nos tomamos el tiempo de contarles lo que vamos a hacer. Y más si es algo que sabemos que temen, como sentarse en la sillita del coche. Así que no, no es ninguna ridiculez decirle al bebé “hola cariño, vamos a ir a ver a los tíos esta tarde, y para llegar a su casa nos vamos a sentar tú y yo en la parte de atrás del coche durante un ratito corto, tres canciones”, o como se lo queráis contar, antes de hacerlo. Y cuando nos estemos subiendo en el coche viene bien narrar lo que va pasando.
  2. Viajar con él. Lo ideal es que esté la sillita colocada en el sentido contrario a la marcha y tú (su adulto de referencia) viajes con él mientras otra persona conduce. Así puede verte todo el tiempo, cogerte la manita y sentirse en calma. Es prácticamente imposible que un Car-Seat Hater viaje en calma si no puede ver y tocar a su mamá, su papá, o alguien cercano y querido. Así que trato de organizar los trayectos siempre para poder ir con el bebé en el asiento de atrás.
  3. NO HAY NINGUNA PRISA. Este punto lo pongo en mayúsculas porque es el más importante. Si sólo pudiera elegir uno para contaros sería este. Sin este punto ningún otro tiene sentido, así que si no tienes tiempo ahora y te interesa el tema, léete sólo este. Los bebés necesitan sentirse seguros porque son absolutamente dependientes de los adultos para sobrevivir. Por eso lloran cuando sienten a su madre lejos, y así se aseguran su protección. Lo único que les consuela de la soledad es el contacto. Desde que S de Sinosuke nació, si llora, le atendemos. No importa que sea de día o de noche, ni ningún otro condicionante, a mi manera de entender, absurdo. Es su forma de comunicarse, no tiene otra,  y Papaki y yo queremos forjar una relación comunicativa fuerte y sana con él. Así que si nos dice a su manera “cógeme en brazos”, eso es lo que hacemos, y sabemos que de ese modo se siente seguro y adquiere confianza en sí mismo y en la comunicación. Sabe que si pide ayuda la va a tener. Pero de pronto entra en el coche, lo sentamos en su sillita, y arrancamos, y por más que extienda los brazos o llore no le podemos coger hasta que el coche para. Es muy normal que sienta que el coche es un espacio no seguro, puesto que no nos comportamos con él de la misma manera que en cualquier otro espacio. Para que esto no ocurra tomamos la siguiente decisión: cada vez que el bebé llora, paramos el coche y lo cogemos en brazos. Así sólo viajamos con él en coche cuando estamos seguros de que podemos hacerlo sin ninguna prisa. Si empieza a llorar, lo antes posible paramos el coche, en un gasolinera, en un parking…, en el primer lugar seguro para parar que encontremos. Y entonces tomamos en brazos al bebé, le doy el pecho, le cantamos, o cualquier cosa que le calme, y hasta no estar seguros de que está totalmente en calma, no seguimos. Da igual si para hacer un trayecto de 5 kilómetros tenemos que parar 10 veces. Lo que antes hacíamos en 10 minutos tal vez lo hagamos ahora en una hora. No hay ninguna prisa Lo importante es que el bebé pueda sentir que el coche también es un lugar seguro, y si lo siente, lo más probable es que en el siguiente trayecto lo recuerde, y esté más tranquilo. Si no lo siente, la situación no mejora y hay que volver a empezar de cero.
  4. Mantener la calma. Si tú estás nervioso, el bebé está nervioso. Papaki y yo decidimos no adelantar la tragedia con nuestros temores, y mantener un ambiente tranquilo en todo momento. Esto también significa que quedan prohibidas las discusiones en el coche. Y sobre todo, si el bebé empieza a ponerse inquieto, nosotros debemos mantener la calma.
  5. Preparar sus juguetes especiales. Ayuda tener unos juguetes para el bebé que sólo tiene cuando va en el coche, e ir cambiándolos periódicamente. A nosotros nos funcionó un tiempo tener un pequeño espejo de mano (le encanta mirarse), un vestido estampado de su abuela con el que, no sabemos bien por qué, alucina en colores y se monda de la risa, y un mordedor, pero poco a poco los hemos ido cambiando para estimularle y que no pierda la curiosidad. Esto hace que durante un tiempo esté entretenido jugando si todo va bien.
  6. Aprenderse muchas canciones de dedos. De verdad, las canciones de dedos atrapan la atención de los bebés de una manera fascinante. Cuando S de Sinosuke se empieza poner nervioso, con una de estas canciones vuelve a sonreír, disfruta y se calma. Si ya ha empezado a llorar, no va a hacer ni caso. Existen muchísimas. Bea, de Cantando a mamá, tiene este post genial donde puedes conocer algunas de ellas y evitar la maldición “cantajuega”. Y si no siempre puedes inventarlas, es divertidísimo y hará que sea más especial.
  7. No tratar nunca de engañarle. Lo confieso, alguna vez Papaki y yo, en medio de la desesperación, hemos intentado engañar a S de Sinosuke. ¿Cómo? Metiéndolo en el coche ya dormido para que no se entere. Lo que pasa es que antes o después, y más bien antes, se despierta y descubre el pastel. El sentimiento de engaño suele ser aún más inconsolable que el odio a la sillita del coche. Así que no me parece una buena idea.
  8. Mantener una mentalidad abierta al turismo rural. Entre tu lugar de residencia y tu destino vacacional hay un sin fin de pueblos por conocer, y es mejor subir al coche pensando que el turismo rural no es una mala alternativa a tus planes. Sí, vas a tener que parar donde te pille, pero en cualquier lugar del mundo, por desierto y manchego que parezca, hay cosas por descubrir y aventuras que vivir.
    Cuando paramos en Chinchilla a calmar a S de Sinosuke y no pudimos volver a arrancar el coche. Foto de Papaki.
  9. Salir siempre con el trayecto aprendido. Con lo que cuesta que todo vaya bien, como para tener que parar a preguntar o a programar el gps. De verdad que algo así podría arruinarlo todo, es mejor evitarlo.
  10. No descartar otros medios de transporte.  S de Sinosuke disfruta viajando en metro, en autobús, en tren… Puede ir en el portabebés junto a mamá y papá y además puede mirar a otras personas y el paisaje. Le encanta. Siempre que podemos elegir ir en trasporte público lo preferimos. Y si no podemos asegurar cumplir las decisiones anteriores, entonces es mejor organizarse y elegir no viajar en coche.

Y tú, ¿conoces también algún Car-Seat Hater?


4 comentarios en “10 decisiones que me ayudaron a viajar en coche con mi bebé

  1. Lucía Responder

    Me ha encantado este post! todavía me acuerdo este verano, entre muchos viajes con llantos, el de vuelta de vacaciones. 5 en el coche, parando por todos los pueblos de Murcia, aumentando la tensión, incomprensión, distancia y miradas llenas de reproches y los llantos cada vez más fuertes, que solo se calman en brazos, perdidos por urbanizaciones vacías y sin salida…puffff qué mal rato. Hay que aprender a mantener la calma y como tú dices sin adelantar la tragedia. Ahora creo que se nos da mejor, pero voy a ver si me aprendo unas canciones de dedos para este puente 😛

    1. Marisol López Rubio Responder

      ¡Gracias Lucía! Si es que de las cosas más difíciles que hay es lidiar con la desaprobación… ¡Y andar con prisa! Nosotros estas navidades nos las hemos planificado en tren para no añadir más tensión a la que ya de por sí hay en estas fechas en las que falta tiempo para todo. Así en coche sólo haremos trayectos cortos, que son más manejables. Volveremos a la carga de canciones de dedos y demás en los viajes en los que podamos realmente ir con toda la calma del mundo, para disfrutarlos. Espero que podáis viajar con tranquilidad y disfrutéis las aventuras que vuestro pequeño car-seat hater os brinde. ¡Buen viaje!

  2. patricia Responder

    Claro! Os entiendo perfectamente! A mi también me ha tocado un pequeño car-seat hater!!! Y he oído los mismos comentarios que vosotros y he hecho canciones de dedos, poleas con juguetes en la parte de atrás, dar teta en posturas imposibles con el bebé en su silla…afortunadamente y creo que ha sido porque ha crecido un poco (tiene 15 meses) ya está empezando a estar tranquilo en el coche. Pero lo hemos pasado todos muy mal, y no hemos tenido tanta paciencia como vosotros, es horrible viajar con un bebé llorando berreando chillando…mucha penita. El post está fenomenal, gracias.

    1. Marisol López Rubio Responder

      ¡Gracias Patricia! Sí, al final con el tiempo se acaban adaptando, lo suyo es que hasta entonces consigamos no pasarlo mal ninguno, pero a veces es duro. Lo de las posturas de teta imposibles… 😀 ¡Está claro que lo habéis intentado todo!

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