7 preguntas para educar sin castigar, con Mireia Long

Seguro que conoces a Mireia Long: conferenciante, escritora y divulgadora de temas relacionados con crianza respetuosa, educación y homeschooling, además de co-creadora de Pedagogía Blanca. Ella es experta en antropología de la crianza y la educación, en pensamiento divergente, en establecer límites sin castigos y comunicación no-violenta, en aprendizaje online y cooperativo, en organización de espacios educativos y en altas capacidades, además de autora de los libros “Una nueva maternidad” y “Una nueva paternidad”. Si has podido leer sus textos en Bebés y Más, Pedagogía Blanca o Mujeres Empoderadas, sabrás que su discurso es claro, directo y apasionado.

El día 14 de Julio tendrá lugar la sesión única de su taller “Educar sin castigar”, y Mireia ha querido ayudarnos a reflexionar sobre los castigos con esta entrevista. Inauguramos sección con estas siete preguntas y respuestas para abordar el tema.

Mireia Long
Mireia Long, co-creadora de Pedagogía Blanca.

1. ¿Por qué educar sin castigos? La mayoría de nosotros hemos crecido con castigos y son muchos los que piensan que es una manera eficaz de poner límites sanos y que no tiene por qué tener consecuencias negativas. ¿Cómo lo ves tú?

Un castigo busca conseguir obediencia por miedo. Creo que las consecuencias a largo plazo son evidentes, los niños educados con castigos obedecerán por miedo a ser castigados. No les estamos dando la oportunidad real de desarrollarse como personas con criterio propio, reflexivas y responsables.

Pero tiene también consecuencias en su infancia y adolescencia. Un niño que obedece por miedo a que le grites, le castigues o le quites privilegios rara vez tiene una oportunidad real de aprender las consecuencias reales de lo que hace. Además, se siente, y seguro que lo recordaréis si os castigaban, humillado e injustamente tratado. Pensará que es mejor mentir y esconder lo que le pasa, en vez de confiar en nosotros y en nuestra contención y guía.

Los niños a los que se castiga suelen requerir los castigos a lo largo de toda su infancia, cada vez más duros y en la adolescencia, habrán dejado de contar con nosotros y se opondrán a las normas sin entender las que son, realmente, por su seguridad. No serán responsables porque no les hemos dejado ensayar la responsabilidad y sentirán que sus padres no son ya la persona a la que contarle sus problemas sino alguien contra quien buscar libertad.

2. ¿Qué le responderías a alguien que te dijera: “a mi me educaron con castigos y estoy fenomenal”?

¿En serio estamos fenomenal? Yo más bien diría que muchos adultos arrastran traumas, baja autoestima, incapacidad de tomar responsabilidades, inestabilidad y falta de confianza. No saben poner límites a los demás o agreden invadiendo los límites de otros. Muchos tienen relaciones ambivalentes con sus padres, a quienes quieren pero también contra guardan rencores o sienten que no les han dejado ser ellos mismos.

“Los castigos nos dañan en la imagen propia y la capacidad de ser adultos libres y autónomos”

Mireia Long

Así que, por supuesto, los castigos nos dañan en la imagen propia y la capacidad de ser adultos libres y autónomos. Muchas personas llegan a los cuarenta años con un sentimiento de infelicidad profundo, o con la sensación de no haber elegido sus vidas, haberse dejado manejar por otros. Todo eso son consecuencias de los castigos.

3. Un temor de algunas familias sobre educar sin castigos es el de no ser capaces de evitar las desgracias: que sus hijos acaben siendo malas personas, egoístas, que no les respeten, que tengan un accidente… ¿Qué les dirías?

El miedo forma parte de ser padres. Cuando traemos un ser al mundo y amamos a ese niño más que a nosotros mismos, descubrimos que ser padres es una responsabilidad inmensa. Ese niño amado depende de nosotros no solo para su supervivencia directa, sino también para su felicidad y la capacidad de vivir una vida con sentido y con seguridad. Así que nos da mucho miedo no hacerlo bien.

No tenemos muchas veces bastantes herramientas de autocontrol, de educación respetuosa o conocimientos sobre la psique infantil. Y, si encima estamos cansados, agobiados y en tensión, si el niño nos pone en una situación difícil, no somos capaces de pensar con claridad y reaccionamos en automático, usando lo que con nosotros usaron.

Además, existe el miedo de que el niño crezca sin límites, que no sea responsable o que no respete a los demás. Si vemos que hace algo que nos indica que eso podría suceder, acudimos a la medida de control más fácil y lo menos violenta que se nos ocurre. No le pegamos, tratamos de no insultar o gritar, pero usamos el castigo, que los psicólogos conductistas de moda tanto propugnan como la panacea a nuestros problemas o temores.

La cuestión es que el castigo es atractivo, parece simple, no nos exige aprender y puede tener efecto a corto plazo. Sin embargo las consecuencias son duraderas y también duradera su inutilidad para mejorar la relación con los niños y su capacidad de responsabilidad automotivada.

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4. Muchas veces en crianza tienes que aguantar opiniones que no has pedido sobre tu estilo educativo. En el caso de educar sin castigos es corriente oír frases como “se te va a subir a la chepa”, “te está tomando el pelo” o “te tiene tomada la medida”, y a veces por decidido que estés, te trasmiten temor y duda.  ¿Cómo podemos afrontar estos comentarios?

Si nos transmiten temor y duda, afrontarlo y asumir nuestras limitaciones buscando mejor y más profunda formación que nos de esa seguridad que nos falta. Precisamente en la Pedagogía Blanca estamos lanzando un taller pensado en ellos, titulado “Educar sin castigar”. Analizaremos las causas por las que castigamos, las clases de castigos, los efectos que tienen y sobre todo, les daremos herramientas prácticas para conseguir usar otras manera de relacionarse con los niños y hacerles crecer en autoestima, confianza y responsabilidad.

Por otro lado, si no tememos y estamos muy seguros, podemos intentar poner límites a los que nos critican, dejando claro que son nuestros hijos y es nuestra responsabilidad educarlos, que sabemos lo que hacemos. Para estas personas también les va a ayudar mucho nuestro taller “Educar sin castigar” pues les dará esos argumentos estructurados y sobre todo, como decía antes, las alternativas educativas a las que van a poder recurrir.

El taller ya está disponible para que podáis apuntaros y se realizará, en directo on line el 14 de julio, aunque si no podéis estar en directo se graba y se os manda. En este enlace podéis ver toda la información.

http://www.pedagogiablanca.net/educarsincastigar/

5. Algunas pedagogías proponen como alternativa los castigos las consecuencias naturales. ¿Crees que es una alternativa libre de peligros o que puede esconder castigos encubiertos?

Las consecuencias naturales no hay ni que aplicarlas, vienen solas unidas a los actos, nuestro papel es más que imponer, explicarlas y acompañar al niño en su frustración.

Lógicamente no es fácil, habiendo sido nosotros educados en el temor del castigo, evitarlo y podemos caer en chantajes sutiles, proyecciones y confusión sobre las consecuencias. Mejor formarnos pero también saber que la perfección no existe y que lo que va a contar es una relación respetuosa, amorosa y cercana, en la que prime la empatía hacia el niño y la comprensión hacia su naturaleza, su evolución y sus actos.

No hay relación sin conflictos. Lo que cuenta es como los manejemos. Nuestros hijos se encontrarán con normas, incluso si sabemos poner normas, explicarlas y negociarlas, que romperán o que les hará sentir frustrados. Somos nosotros, los adultos, los que debemos mantener la serenidad y darles confianza.

6. ¿Existe un secreto o clave esencial para educar sin castigos?

Existen varios secretos. Yo les llamo los secretos de los padres que no hemos castigado jamás. Y en el taller “Educar sin castigar” os los vamos a dar pormenorizados, pero hay cosas de lógica: la empatía, el tratar a nuestros hijos como desearíamos ser tratados cuando fallemos y el aprender como aprenden y como crecen los niños felices y seguros. Y eso nunca será con miedo.

“No tenemos muchas veces bastantes herramientas de autocontrol, de educación respetuosa o conocimientos sobre la psique infantil. Y, si encima estamos cansados, agobiados y en tensión, si el niño nos pone en una situación difícil, no somos capaces de pensar con claridad y reaccionamos en automático, usando lo que con nosotros usaron”

Mireia Long

7. ¿ Qué beneficios o resultados puede esperar encontrar una persona que se decida a dar el cambio y educar sin castigos?

Hay un beneficio muy concreto: no dañaremos a nuestros hijos ni les haremos sentir humillados o enfrentados a nosotros por la injusticia, no se sentirán impulsados a engañarnos y aprenderán a ser responsables y asertivos.

Pero hay más, y se trata de pensar a largo plazo, pues educar es un proceso de muchos años y solo veremos su resultado cuando nuestro hijo sea adulto y se convierta en una persona que no acata órdenes injustas, es capaz de exigir sus derechos, no tiene miedo a la represión, es consciente de sus objetivos, respeta pues ha sido respetado y tiene una responsabilidad que nace del convencimiento de lo justo de sus actos. Y sobre todo, será un adulto que tendrá una relación de amor y confianza con nosotros hasta el fin de nuestros días.

Para seguir aprendiendo sobre como Educar sin Castigar te espero en nuestro taller. Ya puedes apuntarte en este enlace.

http://www.pedagogiablanca.net/educarsincastigar/

taller online educar sin castigar


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